Las desalinizadoras y el medio ambiente

 
 
Como consecuencia del incremento poblacional, la demanda de agua potable se ha incrementado y esta situación se ve más afectada por las necesidades, agrícolas e industriales, que requieren de mayor consumo, lo cual nos da como resultado la necesidad de potabilizar mayores cantidades de agua.
 
Las fuentes tradicionales de abastecimiento para potabilización cada vez están más contaminadas por lo que el proceso se hace más costoso; las aguas de los ríos y lagos, del mundo, se han restringido como fuentes de abastecimiento, por la afectación que producen con impactos a la flora y fauna marinas. Otros casos son aquellos lugares en donde se tienen cuerpos de agua subterránea, que han servido como fuentes de abastecimiento para potabilizar; sin embargo, no se han librado de la contaminación, por lo que se requiere mayor profundidad para extraer el agua para potabilizar, incrementando los costos de operación. Los cambios en el clima que originan sequías, inundaciones, agravan más el problema.
 
El agua, necesidad de vida, componente principal de la materia, que contribuye como solvente universal para las funciones bioquímicas de los organismos vivos, así como su contribución para la reproducción de las especies a través de su participación en la asimilación, transporte y eliminación de sustancias en los metabolismos, ejes para el desarrollo de los seres vivos, hace indispensable una investigación profunda para encontrar alternativas que contribuyan con la disponibilidad de agua para consumo humano.
 
 
Desalinizadoras
 
De acuerdo con Buros (1996), en los años 30’s se iniciaron las operaciones de plantas desalinizadoras, que utilizaban el proceso de Destilación Multi Efecto, y posteriormente el proceso de Evaporación Multietapas Flash, pero consumían mucha energía, lo cual los hacía costosos y contaminantes; estos procesos se utilizaban y aún sobreviven algunas plantas, en países del Medio Oriente.
 
En 1950, C. Reíd realizó los primeros ensayos con membranas semipermeables para el proceso de ósmosis inversa, en la Universidad de Florida. Este proceso utiliza energía eléctrica para accionar una bomba de alta presión para poder vencer la presión osmótica que se tiene en las aguas concentradas con sólidos disueltos, como el agua de mar. El proceso consumía menos energía que los anteriormente mencionados, pero el agua de rechazo de las membranas se vertía al mar, con altas concentraciones de sales, causando impactos ambientales en flora y fauna marinas. Esto se hizo a nivel planta-piloto.
 
En 1955, se comenzó aplicar la Electrodiálisis, en aguas salobres; las pruebas se realizaron a nivel laboratorio para cuantificar los resultados y hacer las correcciones para mejorar la eficiencia. Este proceso utiliza energía eléctrica para forzar con suficiente presión, el paso del agua de alta concentración a través de una membrana de intercambio iónico; se requería de alto consumo de energía y las membranas eran costosas.
En 1958, en la Universidad de Los Ángeles, Loeb y Sourirajan, desarrollaron una membrana, mejorando la de Reid, todo a nivel laboratorio.
 
Desde mediados de los años 60’s, en Medio Oriente y en España, comenzaron a utilizar plantas desalinizadoras con tecnologías de evaporación y destilación.
 
En 1978, se construyó la primera planta comercial de ósmosis inversa convencional, para desalinización de agua de mar, en Jeddah, Arabia Saudita; con consumos de energía altos e impactos ambientales, aunque en esos tiempos no había exigencias para el cuidado ambiental. Desde entonces se han hecho investigaciones para mejorar los procesos de desalinización, para hacerlos eficientes en consumos de energía y sustentables. A principios del año 2000, el Medio Oriente tenía la mayor capacidad instalada de plantas desalinizadoras, 54% del total en el mundo (Sadhwani, 2002). En 2009 había cerca de 14,000 plantas instaladas en el mundo, la mayoría en el Medio Oriente (Global Water Intelligence).
 
 
Impacto
 
En los procesos de desalinización son muchas las voces críticas que advierten del peligro que generan los vertidos de salmuera provenientes de las desalinizadoras, el impacto hacia la flora y fauna marinas es mayor debido a las aguas de rechazo. Algunas asociaciones ecologistas advierten del daño que estos vertidos pueden causar en concreto a la Posidonia Oceánica, en el mediterráneo, especie de relevante importancia para la conservación del ecosistema marino mediterráneo y que posee una baja tolerancia a la salinidad.
 
 
Por su parte, la contribución de las plantas desalinizadoras en la emisión de gases de efecto invernadero en ningún caso se debe al proceso mismo de desalinización, sino que está únicamente ligado a la generación de electricidad. Es por eso que se están desarrollando proyectos que incluyan la utilización de energías renovables, como la solar, para la producción de energía que abastezca a la misma planta, por ejemplo, con la instalación de placas fotovoltaicas en las azoteas de las plantas.
 
 
A través de la investigación sistemática se encuentra en la desalinización, un amplio campo de estudio y una infinidad de opciones que den lugar a un mayor aprovechamiento de los recursos naturales en un proceso que ligado al avance de la sequía en nuestro país, es una de las opciones más seguras a la hora de la obtención de agua potable y de riego en aquellas zonas que más carencias tienen del vital líquido. Ahora entramos en la era de eficiencia, calidad, y cuidado ambiental, sin olvidar los costos de producción de los procesos, nuevas tecnologías que presenten ventajas competitivas.
 
 
Fuente: Diario de Yucatán